Asistir al Palenque de la Feria Nacional Potosina (FENAPO) se ha convertido en un lujo que no cualquiera puede pagar. Los boletos para los espectáculos alcanzan cifras que superan los cuatro mil pesos en las zonas más exclusivas, mientras que el consumo dentro del recinto se convierte en un golpe directo al bolsillo. Ni una botella fuera del palenque cuesta tanto, pues aquí el costo de los servicios es hasta diez veces más elevado que en cualquier otro lugar. La lista de precios del área de bebidas confirma el sentir popular; mientras que una botella de ron Potosí añejo normalmente cuesta 419 pesos en cualquier tienda, dentro del palenque se ofrece en 1,990 pesos; en el caso del brandy Torres 10 aparece en 299 pesos en el mercado normalmente, pero en la Fenapo su valor aumenta hasta alcanzar los 1950 pesos, casi 10 veces más, y así los demás productos. Las bebidas individuales no son la excepción, una cerveza Modelo Especial cuesta 100 pesos, una botella de agua natural 80, un Red Bull 120, y un simple jugo de arándano se vende en 150 pesos. Los potosinos han denunciado en redes sociales que la empresa a cargo del palenque actúa de manera déspota, prepotente y arbitraria, imponiendo precios sin regulación ni control, mientras que al público no le queda más que resignarse o abstenerse de consumir. El comentario más repetido es que ir al mercado con mil pesos garantiza comida para varios días, mientras que en el palenque apenas alcanza para una ronda de bebidas. Sí se comparan estos costos con los de otras ferias importantes del país. En el Palenque de San Marcos, en Aguascalientes, los precios de los boletos van desde los 500 pesos en zonas generales hasta 5,400 pesos en lugares VIP para artistas de talla internacional. Aunque el tope es similar, la diferencia radica en que existe una mayor variedad de precios accesibles para diferentes bolsillos. En León, Guanajuato, los boletos comienzan desde 300 pesos y rara vez superan los 4,200, mientras que el consumo interno, aunque caro, no alcanza los niveles desproporcionados que hoy se ven en San Luis Potosí. El resultado es que el palenque de la FENAPO no es el único caro del país, pero sí es el más criticado por la percepción de abuso. Mientras otras ferias han logrado mantener un equilibrio entre espectáculo y accesibilidad, en San Luis Potosí se impone la sensación de que los precios están pensados únicamente para una élite, dejando de lado a quienes ven en la feria un espacio popular. Así, la fiesta que debería ser del pueblo parece cada vez más alejada de su gente.